El quemador de aceites (o lámpara aromática) es la forma más sencilla y cálida de perfumar una estancia: una vela debajo, agua y unas gotas de aceite esencial arriba. Así se usa bien.
El secreto está en el agua: difunde el aroma poco a poco y evita que el aceite se queme.
Qué necesitas
- Un quemador o lámpara aromática.
- Una vela de té (tealight).
- Agua y tu aceite esencial favorito.
Paso a paso
1. Llena la cazoleta de agua
Casi hasta el borde. El agua es la clave: difunde el aroma poco a poco y evita que el aceite se recaliente y huela a quemado.
2. Añade las gotas
De 3 a 6 gotas de esencial sobre el agua. Empieza con pocas: siempre puedes añadir más.
3. Enciende la vela
Colócala debajo y deja que el calor haga el resto. En unos minutos la habitación empieza a oler.
Seguridad primero
Lleva llama, así que trátalo como una vela: superficie estable, lejos de cortinas y de los niños, y nunca lo dejes encendido sin vigilancia ni mientras duermes.
Si prefieres olvidarte del fuego, un difusor eléctrico o unas varillas hacen un trabajo parecido sin llama.
Mantenimiento
Cuando se enfríe, vacía el agua y limpia la cazoleta con un poco de jabón para arrastrar el aceite que quede. Así el próximo aroma sale limpio, sin mezclas raras. ¿No sabes qué esencial elegir? Empieza por la guía de aceites esenciales.